Las Redes intelectuales latinoamericanas en perspectiva historiográfica: una mirada desde México

  • Aimer Granados García Universidad Autónoma Metropolitana / Cuajimalpa

Resumen

El objetivo de este artículo es realizar un balance historiográfico y crítico sobre lo que en México se ha editado en torno al estudio y análisis de “redes intelectuales”. Para ello, se parte de una base de datos que recoge esta producción historiográfica. En todo caso, esta base de datos sigue en “construcción” por lo que, en general, lo aquí planteado tiene un carácter exploratorio. Otra de las aristas del análisis en este artículo tiene que ver con referencias a la historia intelectual y cómo el estudio de las “redes intelectuales” constituye una línea de investigación muy importante en esta área. También se identifican ciertos antecedentes historiográficos en el estudio de las “redes intelectuales” en México que, en la década de los 1970 y 1980, abrieron brecha en este campo. Finalmente, se centra en destacar, a partir de la base de datos ya mencionada, temas y tendencias metodológicas en el estudio de las redes  intelectuales.  

Biografía del Autor

Aimer Granados García, Universidad Autónoma Metropolitana / Cuajimalpa

Licenciado en Historia y maestro en Historia Andina por la Universidad del Valle (Santiago de Cali – Colombia), Doctorado en Historia por El Colegio de México y Posdoctorado en Historia Latinoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar. Entre sus últimos artículos publicados se encuentra “Alfonso Reyes en Suramérica. Diplomacia y campo intelectual en América Latina, 1927–1939”, Historia y Espacio, 38 (2012): 11–27; y “La emergencia del intelectual en América Latina y el espacio público: el caso de Alfonso Reyes, 1927-1939”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, 41 (2015): 173-199.

Correo electrónico: aimer@correo.xoc.uam.mx

Citas

Aguilar Rivera, José Antonio. La sombra de Ulises. Ensayos sobre intelectuales mexicanos y norteamericanos.México: CIDE, 1998.

Altamirano, Carlos. Historia de los intelectuales en América Latina, 2 tomos. Buenos Aires: Katz, 2008 y 2010.

Bruno, Paula (directora). Sociabilidades y vida cultural. Buenos Aires, 1860-1930. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2014.

Camp, Roderic A. Los intelectuales y el Estado en el México del siglo XX. México: Fondo de Cultura Económica, 1985.

Cockcroft, James D. Precursores intelectuales de la revolución mexicana. México: Siglo XXI Editores, 1971.

Collins, Randall. Sociología de las filosofías: una teoría global del cambio intelectual. Barcelona: Hacer, 2005.

Devés Valdés, Eduardo. El pensamiento latinoamericano en el siglo XX. Entre la modernización y la identidad. Tomo I Del “Ariel” de Rodó a la CEPAL (1900-1950). Buenos Aires: Editorial Biblos / Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2000.

Dosse, François. La marcha de las ideas. Historia de los intelectuales, historia intelectual. Valencia: Universidad de Valencia, 2007.

Dosse, François. “De la historia de las ideas a la historia intelectual”, Historia y grafía, N°. 19 (2002).

Ehrlicher, Hanno. “Publicarse como intelectual “Latino”: Rubén Darío en la Revista Moderna de México”. En La historia intelectual como historia literaria, coordinador Friedhelm Schmidt-Welle. México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt, 2014, 35-66.

Estrella González, Alejandro. Libertad, progreso y autenticidad. Ideas sobre México a través de las generaciones filosóficas (1865-1925). México: Jus, 2014.

Estrella González, Alejandro. “La revista Diánoia como nexo de las redes filosóficas mexicanas”. En Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, coordinador Aimer Granados. México: UAM-C / Juan Pablos Editor, 2012, 71-83.

Garciadiego, Javier. Cultura y política en el México posrevolucionario. México: INEHRM, 2006.

Garciadiego, Javier. “Cosmopolitismo diplomático y universalismo literario”. En Cultura y política en el México posrevolucionario. México: INEHRM, 2006, 185-216.

Garciadiego, Javier. “Alfonso Reyes, embajador en Argentina”. En Cultura y política en el México posrevolucionario. México: INEHRM, 2006, 251-274.

Garciadiego, Javier. “Destinos compartidos: Alfonso Reyes y los intelectuales republicanos emigrados a México”. En Cultura y política en el México posrevolucionario. México: INEHRM, 2006, 275-280.

Granados Aimer y Carlos Marichal (compiladores). Construcción de las identidades latinoamericanas. Ensayos de historia intelectual siglos XIX y XX. México: El Colegio de México, 2009.

Granados, Aimer (coordinador). Las revistas en la historia intelectual de América La-tina: redes, política, sociedad y cultura. México: UAM-C / Juan Pablos Editor, 2012.

Granados, Aimer. “Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes. Campo literario y red intelectual en América Latina”. En Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, coordinador Aimer Granados. México: UAM-C / Juan Pablos Editor, 2012, 85-100.

Gutiérrez Girardot, Rafael. El intelectual y la historia. Caracas: Fondo Editorial La Nave Va, 2001.

Hale, Charle. Transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX. México: Vuelta, 1991.

Hale, Charle. El liberalismo mexicano en la época de Mora (1821-1853). México: Siglo XXI Editores, 1972.

Krauze, Enrique. Caudillos culturales en la Revolución mexicana. México: Siglo XXI Editores, 1976.

Loaiza, Gilberto. Poder letrado. Ensayos sobre historia intelectual de Colombia, siglos XIX y XX. Cali: Universidad del Valle, 2014.

Lomnitz, Claudio. El regreso del camarada Ricardo Flores Magón. México: Ediciones Era, 2016.

Melgar Bao, Ricardo. Redes e imaginario del exilio en México y América Latina: 1934-1940. Argentina: LibrosEnRed, 2003.

Melgar Bao, Ricardo. Haya de la Torre y Julio Antonio Mella en México. El exilio y sus querellas, 1928. Argentina: Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2013.

Moraga, Fabio. “Reforma desde el sur, revolución desde el norte. El Primer Congreso Internacional de Estudiantes, 1921”, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n° 47 (2014).

Palti, José Elías. “Introducción. El malestar y la búsqueda: más allá de la historia de “ideas”. En La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX. (Un estudio sobre las formas del discurso político). México: Fondo de Cultura Económica, 2005, 23-44.

Palti, José Elías. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX. (Un estudio sobre las formas del discurso político). México: Fondo de Cultura Económica, 2005.

Palti, José Elías. El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2007.

Pita González, Alexandra (compiladora). Redes transnacionales en América Latina durante la entreguerra. México: Universidad de Colima / Miguel Ángel Porrúa, 2016.

Pita González, Alexandra (compiladora). “Introducción”. En Redes transnacionales en América Latina durante la entreguerra. México: Universidad de Colima / Miguel Ángel Porrúa, 2016, pp. 5-23.

Pita González, Alexandra. Educar para la paz. México y la Cooperación Intelectual In-ternacional, 1922-1948. México: Universidad de Colima / Secretaría de Relaciones Exteriores, 2014.

Pita González, Alexandra y María del Carmen Grillo. “Revistas culturales y redes intelectuales una aproximación metodológica”, Temas de Nuestra América. N°. 54 (julio-diciembre, 2013).

Pita González, Alexandra. La Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Redes intelectuales y revistas culturales en la década de 1920. México: El Colegio de México / Universidad de Colima, 2009.

Quintanilla, Susana. La juventud del Ateneo de México. De Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes a José Vasconcelos y Martín Luis Guzmán. México: Tusquets Editores, 2008.

Rama, Ángel. La ciudad letrada. Montevideo: Arca, 1998. Schmidt-Welle, Friedhelm, coordinador. La historia intelectual como historia literaria. México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt, 2014.

Schmidt-Welle, Friedhelm. “Introducción: la historia intelectual como historia literaria”. En La historia intelectual como historia literaria, coordinador Friedhelm Schmidt-Welle. México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt, 2014, 9-14.

Valero Pie, Aurelia (edición y coordinación). Los empeños de una casa. Actores y redes en los inicios de El Colegio de México, 1940–1950. México: El Colegio de México, 20015.

Valero Pie, Aurelia. “Introducción”. En Los empeños de una casa. Actores y redes en los inicios de El Colegio de México, 1940–1950. México: El Colegio de México, 20015, pp. 11-29.

Yankelevich, Pablo. “Las redes intelectuales de la solidaridad latinoamericana: José Ingenieros y Alfredo Palacios frente a la Revolución Mexicana”, Revista Mexicana de Sociología 58, N.°. 4 (Oct. - Dic., 1996).
Publicado
2017-11-13
Como citar
GRANADOS GARCÍA, Aimer. Las Redes intelectuales latinoamericanas en perspectiva historiográfica: una mirada desde México. Historia y Espacio, [S.l.], v. 13, n. 49, p. 63-95, nov. 2017. ISSN 2357-6448. Disponible en: <http://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/5850>. Fecha de acceso: 22 ago. 2018 doi: https://doi.org/10.25100/hye.v13i49.5850.
Sección
Artículos de Investigación

Palabras clave

historiografía, metodología, política, cultura, generaciones

Introducción

El propósito de este artículo es presentar un panorama historiográfico exploratorio sobre lo que en México se ha producido sobre redes intelectuales. Por ser exploratorio, este trabajo debe considerarse, por tanto, en construcción, pero reflexivo en términos de ubicar tendencias metodológicas y temáticas en el estudio de las redes intelectuales. No obstante centrarse en la producción historiográfica mexicana, cuando ha sido necesario, el autor ha introducido algunos autores y sus respectivas referencias bibliográficas que no fueron publicadas en México, pero que constituyen referentes importantes para ubicar tendencias temáticas y/o metodológicas, o porque abrieron camino en el estudio de las redes intelectuales latinoamericanas. También debe aclararse que esta investigación no consideró para el análisis la producción de tesis de pregrado o posgrado que hayan estudiado las redes intelectuales.

En tanto que en este trabajo se considera que el origen de los estudios sobre redes intelectuales se ubica en la historiografía mexicana a finales de la década de 1980, cuando el Fondo de Cultura Económica tradujo, editó y publicó el libro de Roderic A. Camp titulado Los intelectuales y el Estado en el México del siglo XX (1988) que, tres años antes había sido presentado en inglés por la editorial de la Universidad de Texas, Austin. El arco temporal que esta investigación plantea es justamente la fecha de aparición del libro de Camp hasta lo que va corrido del siglo XXI. Sin embargo, establecer cortes históricos e historiográficos fijos es muy relativo, por lo que, en este sentido, más adelante se proponen algunos antecedentes editoriales al periodo ya establecido que, al menos en la historiografía mexicana, deben ser citados al momento de hacer balances historiográficos sobre el tránsito de la historia de las ideas a la historia intelectual o nueva historia intelectual. Aunque tengo la percepción, habrá que comprobarla numéricamente, que, en lo que va corrido del siglo XXI, la historia de las ideas como tal poco se practica y, más bien, a las ideas y al pensamiento en su historicidad se los estudia en clave de historia intelectual.

El objetivo de este ensayo historiográfico es presentar de manera ordenada algunas tendencias metodológicas y temáticas en el estudio de las redes intelectuales. Como ya se advirtió, solo se contempla la producción editada realizada desde México y durante el periodo indicado.

Antes de presentar el balance historiográfico propiamente dicho se hace necesario hacer un panorama, muy general, sobre el desarrollo de la historia intelectual y cómo el estudio de las redes intelectuales encuadra en parte de sus orientaciones metodológicas.

1. Historia intelectual - Historia de las redes intelectuales

En México, antes de la década de 1980 la investigación que predominaba en el estudio del pensamiento era una historia de las ideas que “practicaba una simple exposición cronológica de los juegos de influencias de un autor a otro” 2. Elías Palti se ha pronunciado en un sentido muy parecido al de François Dosse, pero no refiriéndose a la influencia de unos autores sobre otros, sino de escuelas de pensamiento y sus mutuas influencias y desencuentros, o lo que él propiamente llama “perspectivas dicotómicas” que tradicionalmente han permeado el estudio de las ideas en América Latina: ilustración/romanticismo, racionalismo/nacionalismo, “libertad de los antiguos”/”libertad de los modernos”, modernidad/tradición, individualismo/organicismo, democracia/autoritarismo. En el decir de Palti, estas perspectivas dicotómicas se complementan con quienes en la región entienden la historia de las ideas únicamente como el trazo de genealogías de pensamiento 3.

En contraste, además de las ideas, la historia intelectual incorpora dos variables más, el intelectual que las produce y el contexto en el que este y estas interactúan, o como se suele decir, los ámbitos de enunciación y recepción de las ideas. Con lo cual, el espectro teórico, metodológico, analítico y temático del pensamiento se amplía para dar paso a una verdadera historia de los intelectuales y de la vida intelectual. Las redes intelectuales estarían en el cruce de la historia de los intelectuales y de la vida intelectual. Entre otras razones porque, como lo ha expresado Carlos Altamirano en algunos de sus textos, los intelectuales son actores sociales, “por lo general conectados entre sí en instituciones, círculos, revistas, movimientos que tienen su arena en el campo de la cultura” 4. Esta perspectiva que integra ideas, intelectuales y contextos se resume estupendamente en el título, evidentemente también en el contenido, del libro de François Dosse, La marcha de las ideas. Historia de los intelectuales, historia intelectual, publicado en 2003 en edición francesa y tres años más tarde en castellano por la Universidad de Valencia, España. La novedad en la perspectiva analítica de este historiador francés es que, de acuerdo con su tesis, paralela a una historia de los intelectuales, “se ha desarrollado una historia propiamente intelectual, más vinculada al proyecto de elucidar las obras de los pensadores en su historicidad.” Para el historiador francés, la historia intelectual se “ha desarrollado en un punto de encuentro entre la historia clásica de las ideas, la historia de la filosofía, la historia de las mentalidades y la historia cultural.” En suma, dirá Dosse, la historia intelectual quiere “hacer que se expresen al mismo tiempo las obras, sus autores y el contexto que las ha visto nacer” 5. En complemento a lo dicho por Dosse, Altamirano señala que, para el caso de la historia de los intelectuales en América Latina, sabemos mucho sobre sus ideas, pero “no contamos con una historia de la posición de los hombres de ideas en el espacio social, de sus asociaciones y sus formas de actividad, de las instituciones y los campos de la vida intelectual, de sus debates y de las relaciones entre “poder secular” y poder espiritual. No obstante, Altamirano matiza su dicho al señalar que a nivel nacional, pone por caso Brasil y México, existen excelentes estudios sobre intelectuales y vida intelectual. Me parece que progresivamente esta ola historiográfica de estudios sobre una verdadera historia intelectual ha permeado a otras historias nacionales; no obstante, queda mucho por investigar6.

Como ya se afirmó atrás, la historia intelectual, también a veces 17 llamada 29 nueva 30 historia 31 intelectual 27, al igual que la historia de las redes intelectuales, en el medio académico mexicano y posiblemente latinoamericano es de reciente data. No más allá de fines de la década de 1980. Evidentemente, antes de esta fecha se pueden encontrar trabajos que, de alguna manera, apuntan a lo que hoy entendemos por historia intelectual, aunque en estos estudios las redes intelectuales no aparecen como un objetivo específico de la investigación, sí están sugeridas. En estos estudios, de los cuales más adelante se harán breves referencias, hay una preocupación central y compartida: preguntarse por ¿qué es un intelectual?, ¿cuáles sus desempeños y responsabilidades en la sociedad y frente al Estado y, en general, en relación con las instituciones? Y, muy insistentemente, el planteamiento en torno a las “generaciones” en el que los referentes teóricos y metodológicos, ya clásicos, son los ensayos que Karl Mannheim y José Ortega y Gasset escribieron sobre este tema. El de Ortega y Gasset con argumentos de tipo “biologicista” (15-30 años entre una generación y otra), en tanto que la perspectiva y argumentación de Mannheim es más de carácter sociológico, haciendo especial énfasis en que el asunto de las generaciones no es lineal; más bien plantea que entre ellas hay “vasos comunicantes”. Se introducen estas brevísimas notas sobre el concepto “generación” en la medida que es muy cercano y complementario con el de red y, más específicamente referido a las redes intelectuales. Justamente, las redes intelectuales plantean, aunque no necesariamente, contactos, rechazos, encuentros y desencuentros entre una y otra generación. Son dos ámbitos que competen al mundo de los intelectuales y por lo general, casi siempre, aparecen explícita o implícitamente cuando de estudios de redes intelectuales o generaciones de intelectuales se trata.

Como antecedentes a una plena historia intelectual, en la historiografía mexicana se puede citar el libro de James D. Cockcroft, Precursores intelectuales de la revolución mexicana, cuya primera edición en español es de 1971 y, en lengua inglesa data de 1968. A partir del estudio de un grupo de “intelectuales” potosinos, Camilo Arriaga, Librado Rivera, Juan Sarabia y Antonio Díaz Soto y Gama, a los cuales se agregan las figuras de Ricardo Flores Magón y Francisco I. Madero, a todos los cuales el autor llama “precursores intelectuales de la revolución”, el autor de este libro tiene claro que una ideología “no puede entenderse solamente en términos de sus ideas o de los efectos que causan. Las ideologías tienen que ser examinadas dentro del amplio contexto social en el cual ocurren, prosperan o son abandonadas” 8. Otro antecedente importante en el que se pueden encontrar atisbos y puntadas reflexivas hacia lo que hoy se conoce como la historia intelectual y de redes intelectuales es la tesis doctoral de Enrique Krauze realizada en el Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, que luego, en 1976 fue publicada como libro. En la investigación de Krauze se destacan dos ejes que son trasversales en su libro y que actualmente son aspectos centrales en la nueva historia intelectual: la biografía colectiva y la noción y estudio de una “generación”, en este caso, la generación mexicana de 1915, también conocida como la generación de los “Siete Sabios”. A ello se agrega lo que Krauze insistentemente estudia como las “actitudes” de los intelectuales de la generación de 1915; actitudes hacia el Estado, hacia la sociedad, hacia la revolución mexicana y sus nacientes instituciones y dinámica política, hacia la cultura y la educación y, hacia ellos mismos. Krauze sintetiza su investigación en los siguientes términos: “Se trataba de examinar o de ilustrar la tensión moral que ha existido siempre entre cultura y poder; estudiar además casos significativos de integración del intelectual mexicano al Estado revolucionario. Conocimiento y poder, ética y poder, son temas que se encuentran a lo largo de las vidas de estos intelectuales políticos […]”9.

Una década después de la publicación de estos dos libros, años más, años menos, en 1988 apareció la investigación de Roderic A. Camp en torno a los intelectuales mexicanos del siglo XX. El libro de Camp puede ser considerado uno de los pioneros de la historia intelectual y de los intelectuales en México tal y como hoy se desarrolla y entiende. Camp, al igual que Cockcroft y Krauze, introduce preguntas señeras de la historia intelectual y de los intelectuales como el papel del intelectual frente al Estado y la sociedad. Igualmente, Camp se pregunta ¿qué es un intelectual?, y da puntadas para establecer una tipología del intelectual en el México del siglo XX. Pero Camp no se detiene solamente en la figura del intelectual y sus posibles desempeños y responsabilidades o a establecer tipificaciones de ellos. A estos planteamientos agrega el estudio de lo que él llama la “estructura de la vida intelectual”, es decir, los diferentes contextos que inciden en la labor de los intelectuales 10. Aunque no es exactamente un estudio centrado en redes intelectuales, en el capítulo VII de esta investigación titulado “Mentor y círculos intelectuales”, se pueden encontrar algunas notas a propósito de cómo y en torno a qué y quiénes se integraron en “círculos intelectuales” y “grupos de intelectuales”, para retomar las categorías utilizadas por el autor. Curiosamente en el ensayo bibliográfico que Camp introduce al final de su libro no se considera a las “redes intelectuales” como un tema que haya sido estudiado, ni para EE. UU., ni para América Latina. Este, prácticamente negativo, balance bibliográfico que Camp presenta, realizado a mediados de la década de 1980, avala una de las hipótesis de este ensayo historiográfico ya señalada, y según la cual, el estudio de las redes intelectuales en México es muy tardío en el siglo XX.

Al estudiar las redes de intelectuales es posible identificar algunas de las dinámicas de la sociabilidad intelectual (cafés, círculos literarios, círculos científicos, ateneos, conferencias, revistas, la cátedra universitaria) 11. Igualmente, la historiografía en torno a las redes intelectuales permite preguntarse por los proyectos culturales, políticos y de identidad que las soportan y, en parte, las estructuran (revistas, bibliotecas, cercanía y afinidad con partidos políticos, particularmente de izquierda o con proyectos comprometidos con la búsqueda de la identidad nacional o continental) 12. También, al estudiar las redes intelectuales es posible encontrarse y derivar hacia los soportes materiales de las prácticas culturales en las cuales se ven inmiscuidos los intelectuales (revistas, libros, epistolarios, diarios y prensa) 13. Al estudiar las redes de intelectuales es posible analizar las prácticas culturales de los miembros de una red (discursos, congresos, reuniones académicas, la docencia, prácticas editoriales y cultura impresa) 14. Igualmente, el concepto de “red” ha hecho carrera en las ciencias sociales para referirse, específicamente, a un grupo de personas que entran en contacto y que están relacionadas en función de unos temas y objetivos muy precisos, o variados. Aunque hay que tener en cuenta que en el establecimiento de cualquier tipo de red entre personas entran a “jugar” factores de carácter subjetivo, como la cercanía personal, la amistad, la confianza, los rituales interactivos y los encuentros “cara a cara” 15; también coadyuva en el establecimiento de una red pertenecer a una misma generación, aunque existe la posibilidad de encuentro en forma de red entre diferentes generaciones de intelectuales. En las ciencias sociales se han realizado estudios en torno a “redes sociales”, “redes económicas”, “redes comerciales” y “redes científicas”, entre otras. Al estudio de estas ha seguido el análisis de las “redes intelectuales”, favorecido, al menos en el espacio latinoamericano, por el relativo ascenso de la historia intelectual, uno de cuyos temas centrales justamente son las redes.

En el contexto de la historiografía latinoamericana tal vez uno de los primeros en llamar la atención sobre las redes intelectuales en perspectiva histórica, continental y trasnacional fue Eduardo Devés Valdes. En los orígenes de los estudios sobre las redes intelectuales hay otros historiadores que han realizado importantes aportes al estudio de este tipo de redes. Por ejemplo, Ricardo Melgar Bao, el cual se retomará más adelante. En esta parte del trabajo interesa retomar a Devés Valdés por sus aportes de carácter metodológico al estudio de las redes intelectuales.

Uno de los aportes de este historiador chileno es que señala directrices, a manera de modelo no dogmático o, si se quiere, traza una metodología para el estudio de las redes intelectuales o “circuitos intelectuales”, como a él le gusta decir. Una de estas directrices es que las redes intelectuales funcionan, se “articulan en torno a un líder o maestro”. En otras ocasiones estas redes “tienden a ser más igualitarias, pueden formarse combinaciones” 16. Otra de las características que este autor identifica en los circuitos intelectuales que estudia, particularmente “la red de los pensadores latinoamericanos de la década de 1920”, es lo que él llama “los interlocutores válidos”. De acuerdo con Devés Valdés, a estos “interlocutores válidos” “se llega por relaciones de conocimiento personal o de las obras, por la reciprocidad de referencias, por las menciones mutuas -sin pretender que ello sea deliberado-, por la citación de similares autores fuera de la red, por la referencia o preocupación por similares problemas” 17. Sin descartar el conflicto en las redes intelectuales, Devés Valdés plantea que en ellas “existen ideas o mentalidades grosso modo [también las llama “los grandes temas de la red] compartidas, aunque con intensidades diferentes” 18. Más recientemente este autor también ha estudiado las redes intelectuales del pensamiento periférico 19.

En suma, se puede afirmar que el estudio sobre redes intelectuales en América Latina constituye uno de los temas centrales en la ahora llamada historia intelectual. También, se puede establecer que, al menos para el caso de la historiografía mexicana, el estudio de las redes intelectuales es tardío en el siglo XX, no más acá de fines de la centuria. No obstante, como ya se estableció en esta introducción, se pueden señalar antecedentes de carácter historiográfico durante la década de 1970 y 1980.

2. La base estadística: los estudios sobre redes intelectuales de México

La base de datos que a continuación se presenta debe considerarse “en construcción”. En ella se recogen productos académicos en formato de libro, libro colectivo, artículo en libro y artículo en revista indexada. No se consideran las tesis de pregrado y posgrado. Esta base de datos de carácter bibliográfico fue construida consultando diferentes repositorios bibliográficos y de hemeroteca mexicanos: El Colegio de México, El Colegio de Michoacán, el Instituto Mora, el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y la biblioteca de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Los artículos en revista indexadas se rastrearon en Historia Mexicana, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea, Secuencia, Historia y Grafía, Tzinzun e Istor. El ordenamiento de las referencias bibliográficas se ha establecido por orden cronológico (Tabla 1).

Tabla 1:
Historiografía sobre “redes intelectuales” latinoamericanas desde méxico
AUTOR TÍTULO AÑO DE PUBLICACIÓN EDITORIAL/LUGAR DE EDICIÓN
YANKELEVICH, Pablo “Las redes intelectuales de la solidaridad latinoamericana: José Ingenieros y Alfredo Palacios frente a la Revolución Mexicana”, Revista Mexicana de Sociología, vol. 58, n.° 4, pp. 127-149. 1996 UNAM: México
AGUILAR RIVERA, José Antonio La sombra de Ulises. Ensayos sobre intelectuales mexicanos y norteamericanos. 1998 CIDE / PORRÚA: México
DEVÉS VALDÉS, Eduardo y Ricardo Melgar Bao “Redes teosóficas y pensadores (políticos) latinoamericanos, 1910-1930”, Cuadernos Americanos, nueva época, n.°78, pp. 137-152. 1999 UNAM: México
GARCIADIEGO, Javier “Destinos compartidos: Alfonso Reyes y los intelectuales republicanos emigrados a México”, en Cultura y política en el México posrevolucionario, pp. 275-280. 2006 [2001] INEHRM: México
QUINTANILLA, Susana Nosotros: La juventud del Ateneo de México. De Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes a José Vasconcelos y Martín Luis Guzmán. 2008 TUSQUETS EDITORES: México
PITA GONZÁLEZ, Alexandra La Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Redes Intelectuales y revistas culturales en la década de 1920. 2009 EL COLEGIO DE MÉXICO / U. DE COLIMA: México
ESTRELLA GONZÁLEZ, Alejandro “La filosofía mexicana durante el régimen liberal: redes intelectuales y equilibrios políticos”, Signos Filosóficos 12, n.° 23, pp. 141-181. 2010 UAM-IZTAPALA: México
DEVÉS VALDÉS, Eduardo “Las redes de la intelectualidad periférica entre 1920 y 1940: intento de una cartografía y de un planteamiento teórico”, en Aimer Granados (coord.). Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, pp. 23-40. 2012 UAM-CUJIMALPA / JUAN PABLOS EDITOR: México
ESTRELLA GONZÁLEZ, Alejandro “La revista Dianoia como nexo de las redes filosóficas mexicanas”, en Aimer Granados (coord.). Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, pp. 71-83. 2012 UAM-CUJIMALPA / JUAN PABLOS EDITOR: México
GRANADOS, Aimer Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes. Campo literario y red intelectual en América Latina, en Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, pp. 85-100. 2012 UAM-CUJIMALPA / JUAN PABLOS EDITOR: México
ESTRELLA GONZÁLEZ, Alejandro Libertad, progreso y autenticidad. Ideas sobre México a través de las generaciones filosóficas (1865-1925). 2014 JUS LIBREROS Y EDITORES: México
EHRLICHER, Hanno “Publicarse como intelectual latino: Rubén Darío en la Revista Moderna de México”, en Friedhelm Schmidt-Welle (coord.), La historia intelectual como historia literaria, pp. 15-34. 2014 EL COLEGIO DE MÉXICO / CÁTEDRA G. Y A. VON HUMBOLDT
MORAGA, Fabio “Reforma desde el sur, revolución desde el norte. El Primer Congreso Internacional de Estudiantes, 1921”, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n.° 47, pp. 155-195. 2014 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS / UNAM: México
PITA GONZÁLEZ, Alexandra Educar para la paz: México y la cooperación intelectual internacional, 1922-1948. 2014 U. DE COLIMA/SER: México
SÁNCHEZ, Antolín y Guillermo Zermeño (editores) El exilio español del 39 en México: mediaciones entre mundos, disciplinas y saberes. 2014 EL COLEGIO DE MÉXICO: México
GARCIADIEGO, Javier “Alfonso Reyes y España: exilio, diplomacia y literatura”, en Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual, pp. 205-227. 2015 [2011] EL COLEGIO DE MÉXICO: México
GARCIADIEGO, Javier “Alfonso Reyes en la Argentina: desencuentros diplomáticos y amistades literarias”, en Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual, pp. 229-254. 2015 EL COLEGIO DE MÉXICO: México
VALERO PIE, Aurelia (Edición y coordinación) 5 Los empeños de una casa. Autores y redes en los inicios de El Colegio de México, 1940-1950. 2015 EL COLEGIO DE MÉXICO: México
PITA, Alexandra (compiladora.) Redes intelectuales transnacionales en América Latina durante la entreguerra. 2016 U. DE COLIMA/PORRÚA: México
LOMNITZ, Claudio El regreso del camarada Ricardo Flores Magón. 2016 Ediciones Era: México

Fuente: Revisión bibliográfica realizada por el autor en diferentes repositorios bibliográficos de la Ciudad de México.

A continuación se presenta un acercamiento analítico a esta base de datos bibliográfica sobre redes intelectuales, que tiene como propósito señalar algunas perspectivas de carácter metodológico y temático presentes en la producción historiográfica mexicana en torno al estudio de las redes intelectuales.

3. Perspectivas analíticas en el estudio de las redes intelectuales

Realizar un balance historiográfico en torno a redes intelectuales, o cualquier otro tema, implica no solamente presentar la evidencia numérica que, por sí sola ya dice mucho en función “del estado de salud” del cual goza una específica área del conocimiento histórico en el reinado de Clío. En complemento a la seriación estadística, un balance historiográfico debe además identificar los temas que privilegia, el material empírico sobre el cual se ha trabajado, las grandes líneas metodológicas, así como los modelos teóricos subyacentes, si es que los hay. Otro elemento a tener en cuenta para el análisis sería preguntarse por la interdisciplinariedad de la historia, en este caso de la historia de las redes intelectuales y más particularmente de la historia intelectual en tanto esta contiene a aquella, con otras disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades. Un último aspecto debería integrar al análisis las condiciones de enunciación del tipo de historiografía que se está analizando. Completar esta agenda de temas para realizar un balance historiográfico en torno a redes intelectuales desde México demandaría una investigación más sistemática y amplia que la aquí presentada. Habrá que recordar que en la introducción a este trabajo se advirtió que el mismo tiene un carácter exploratorio y, en consecuencia, debe considerarse “en construcción”. Por tanto, el propósito de esta parte del trabajo es identificar críticamente algunas líneas temáticas y metodológicas que aparecen en algunos de los registros bibliográficos presentados con antelación en la tabla n.° 1. Los demás ítems mencionados anteriormente como partes importantes en un balance historiográfico quedarán para mejor oportunidad.

Establecer binarias es una manera de ubicar entradas de carácter metodológico presentes en los estudios que en México se han ocupado de las redes intelectuales. Estas se pueden enunciar en los siguientes términos: 1) redes intelectuales y proyectos políticos; 2) redes intelectuales y generaciones intelectuales.; 3) redes intelectuales y cultura. Estas opciones no pueden considerarse como fijas en tanto algunos estudios combinan algunas de ellas. Otro aspecto a destacar en estas binarias, como se muestra más adelante, es que en ellas se pueden identificar diferentes aristas o sublíneas de investigación. Por otra parte, estas aleaciones y sus diferentes perspectivas de investigación, a la vez que indican señalamientos o vías metodológicas, paralelamente también están mostrando algunos de los temas más relevantes en el estudio de las redes intelectuales.

Redes intelectuales y proyectos políticos

En 1996 apareció en la Revista Mexicana de Sociología, editada por la UNAM, el artículo de Pablo Yankelevich titulado “Las redes intelectuales de la solidaridad latinoamericana: José Ingenieros y Alfredo Palacios frente a la Revolución Mexicana” 20. Si con anterioridad se ha afirmado que el libro de Roderic A. Camp es pionero en el estudio de las redes intelectuales (recordar que no es el objetivo central del libro, pero sí uno de sus capítulos se relaciona con este tema), también, a reserva de realizar una búsqueda bibliográfica más cuidadosa de lo hasta ahora sistematizado, opinaría que el estudio de Yankelevich que se comenta es el primero que, directamente y como objetivo central, se propone reflexionar sobre “redes intelectuales”. El texto de Yankelevich traza una línea de análisis de redes intelectuales en América Latina, simpatizantes y a veces vinculadas con los proyectos culturales y políticos de la Revolución Mexicana. Uno de los argumentos centrales en la mirada de Yankelevich es que la fracción victoriosa de la Revolución Mexicana, la carrancista, pero también posteriores gobiernos revolucionarios, estuvieron muy interesados en hacer “propaganda a su gesta”, deslegitimada y rechazada por los EE. UU. Este contexto de defensa de la Revolución Mexicana, de la soberanía nacional y de campaña propagandista de la Revolución, a lo cual, de acuerdo con el autor, se debe agregar un encuentro Revolución Mexicana-América Latina en torno a ideas “regeneradoras”, “sentaron las bases para que, en el espacio latinoamericano, se articulara una red de vínculos político-intelectuales de perdurable presencia una década más tarde” 21. Específicamente el autor se centra en el análisis de las relaciones amistosas, intelectuales, políticas y de solidaridad, establecidas entre José Ingenieros y Alfredo Palacios con hombres notables, partícipes y representantes directos del Estado de la Revolución como José Vasconcelos y Felipe Carrillo Puerto.

Dentro de lo que hemos dado en llamar la binaria metodológica “redes intelectuales y proyectos políticos”, las redes de intelectuales suscitadas en torno a la solidaridad, apoyo concreto y cabildeo de la Revolución Mexicana ha suscitado cierto interés por parte de los investigadores. Esta línea de investigación es de sumo interés pues plantea fuertemente el estudio de las redes intelectuales trasnacionales en apoyo a un proyecto revolucionario. A la ya comentada perspectiva de Pablo Yankelevich, quien vinculó en su análisis las redes de solidaridad con la Revolución Mexicana desde el Río de La Plata, se debe agregar las redes intelectuales de solidaridad a la Revolución Mexicana presentes desde su etapa preparativa. Efectivamente, en sus orígenes el proyecto de una revolución en México creó redes de solidaridad en la frontera norte, en la frontera con los EE. UU. Indicio que de norte a sur, de alguna manera, la Revolución Mexicana concitó redes intelectuales con carácter trasnacional. En un libro muy reciente de Claudio Lomnitz titulado El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, con lujo de detalles, con un muy buen trabajo de campo en archivos históricos a uno y otro lado de la frontera, consulta de literatura memorialista escrita por algunos de los protagonistas de esta historia y una narración con ciertos visos literarios (como lo ameritaba el personaje central de esta narración el “camarada Ricardo Flores Magón”), Lomnitz reconstruye críticamente la red de intelectuales que se reunió en torno a la solidaridad material e ideológica con el proyecto de una revolución, hasta cierto punto “utópica” en ese momento, según el autor, formulada por un grupo de mexicanos exiliados en el sur de los Estados Unidos. Lomnitz estudia dos “círculos empalmados” de intelectuales. El primero era el comité central del Partido Liberal Mexicano, con Ricardo Flores Magón a la cabeza, su amante María Brousse; su hermano Enrique y sus más cercanos colaboradores: Librado y Concha Rivera, Antonio I. Villarreal y sus dos hermanas; Juan Manuel Sarabia y, posteriormente, Anselmo Figueroa y Práxedes Guerrero, entre muchos otros. En el decir de Lomnitz, este primer círculo “estaba formado principalmente por mexicanos, la mayoría en el exilio en Estados Unidos y, sobre todo, pero de ninguna manera de forma exclusiva, por comunistas-anarquistas” 22. El otro “círculo” de intelectuales estaba conformado por un pequeño grupo de norteamericanos más o menos radicalizados políticamente hacia la izquierda, entre los que cabe destacar a Job Harriman, John Kenneth Turner, Ethel Duffy Turner, John Murray, Elizabeth Trowbridge y el matrimonio compuesto por Frances Nacke Noel y P. D. Noel. “Estos dos grupos se encontraron a principios del año 1908 con el tema común de la defensa de los exiliados mexicanos perseguidos, deportados y encarcelados por “violación de las leyes de neutralidad”. Poco tiempo después, estos dos círculos superpuestos de intelectuales ampliaron sus propósitos hacia la organización de una revolución en el lado sur del río Bravo. En el decir de Lomnitz, “Una serie de relaciones entre ambos [grupos] formaron el marco de lo que sería, sin duda, la primera gran red popular de solidaridad mexicano-estadounidense” 23.

En el estudio de Lomnitz hay dos cuestiones metodológicas que son importantes de rescatar. En primer lugar la estrategia de seguimiento crítico-biográfico que formula en relación con Ricardo Flores Magón como centro y figura principal de la red que estudia. Pero paralelamente, también el análisis de lo que enuncia como “guías” dentro de esta red trasnacional mexicano-estadounidense que, según él, le ayudaron a desentrañar muchas de las dinámicas de esta red de carácter trasnacional. Entre estos “guías”, en primer lugar, Lázaro Gutiérrez de Lara y John Kenneth Turner, pero luego también Ethel Duffy Turner, Enrique Flores Magón, Blas Lara y Antonio Villarreal, “que dejaron huellas -muchas veces archivos enteros-, así como reflexiones personales sobre la época y sus acontecimientos” 24. El otro aspecto metodológico importante de resaltar es que Lomnitz, como ordena el canon del estudio de las redes intelectuales, apela al estudio de las sociabilidades de la red, sus medios de difusión (sentidamente el periódico Regeneración), las dinámicas de apoyo en términos materiales, monetarios y logísticos y los sustratos ideológicos, no necesariamente monolíticos de la red, entre otros aspectos. Paralelo, y en complemento a ello, Lomnitz estudia lo que define como “el Sistema Liberal de Familia Colectiva”, una especie de categoría analítica que podemos ubicar entre el ámbito de lo político y la antropología, que no es otra cosa que la red de apoyos y solidaridades en torno al proyecto revolucionario, desde una perspectiva muy humanitaria. Siguiendo a Lomnitz, hay mucho de mutualismo en esta red que justamente permitió de manera orgánica la creación de este “Sistema Liberal de Familia Colectiva”. Más específicamente nuestro autor dirá: “Siguiendo los argumentos del naturalista y anarquista ruso Piotr Kropotkin, los protagonistas de este libro suscribieron la idea de que los seres humanos dependen de la ayuda mutua para sobrevivir, para estar bien y para disfrutar de la vida” 25. Es decir, Lomnitz llama la atención sobre la necesidad de estudiar la parte más humana/antropológica de las redes intelectuales y, finalmente, de cualquier red: la amistad, la solidaridad, los encuentros cara a cara y los rituales de interacción. Por cierto, estos últimos aspectos muy presentes en el ya referenciado libro de Randall Collins quien, al igual que Lomnitz, agrega a su análisis la categoría de “hombres guía”.

Ricardo Melgar Bao ha sido otro historiador interesado en las redes intelectuales y políticas que se organizaron en torno a las solidaridades y proyectos políticos de la Revolución Mexicana. En uno de sus libros más importantes, Melgar Bao ha estudiado al populismo peruano e indoamericano de matriz aprista y su exilio en México entre los años 1934 y 1940 26. Uno de los importantes aportes metodológicos de Melgar Bao a los estudios sobre redes intelectuales latinoamericanas es que la noción de “red” la pone en perspectiva de análisis con la idea de “exilio”, que también está muy presente en el libro de Claudio Lomnitz ya referido. En este cruce de conceptos el autor perfila fuertemente la idea de las “redes trasnacionales”. Así, Melgar Bao dirá que “el exilio aprista tuvo que ser tratado inserto en sus múltiples redes intelectuales y políticas transfronterizas”, siendo el horizonte continental latinoamericano, con énfasis en México, el espacio privilegiado para el análisis de estas redes intelectuales y políticas del aprismo 27.

Pablo Yankelevich y Ricardo Melgar Bao coinciden en que las redes intelectuales, políticas y culturales, estudiadas por cada uno de ellos, en alguna medida se organizaron en torno a la recepción y solidaridad con algunos de los postulados de la Revolución Mexicana. Efectivamente, algunos de los proyectos políticos, sociales, económicos y culturales de la Revolución Mexicana tuvieron buena acogida y cierta coincidencia con lo que algunos grupos de intelectuales estaban formulando en diferentes puntos de la geografía latinoamericana y, a partir de esta coincidencia, se fueron estructurando redes de intelectuales. Tanto más en el caso del exilio aprista en México con Haya de la Torre como figura de primer orden, en tanto, de acuerdo con Melgar Bao, el aprismo peruano, a diferencia de otros proyectos políticos contemporáneos con él, “asumió desde sus orígenes una proyección continental, la cual, durante la segunda mitad de los años treinta, cobró nuevos bríos y modalidades” 28.

Otro aporte importante de Melgar Bao al estudio de las redes intelectuales es que, si bien su perspectiva metodológica considera fuertemente a las redes trasnacionales, no por ello deja pasar de lado lo que él enuncia como “redes de carácter primario”. Esto es, los apristas en su exilio mexicano también echaron mano de redes primarias que tenían que ver con sus “matrices de paisanaje, familia y parientes, así como con las cultivadas en sus espacios de trabajo, estudio y residencia.” Aunque nuestro autor aclara pertinentemente que no todos los “vínculos o encuentros, efímeros o no”, pueden dar por resultado la formación de redes 29.

Una parte de la intelectualidad latinoamericana de la década de los años 1920 y 1930 jalonó un proyecto que en lo político, a través del ensayo antiimperialista y, desde lo cultural, con una retórica identitaria de vocación arielista/latinoamericanista, se congregó y logró establecer una red de intelectuales con el fin de levantar un muro ideológico a la penetración imperialista de los Estados Unidos en América Latina. Este proyecto tuvo diferentes núcleos de formulación, proyección y actuación, siendo dos de sus principales expresiones el aprismo y la unión latinoamericana formulada por José Ingenieros y Alfredo Palacios. Las redes intelectuales que los argentinos Ingenieros y Palacios lograron articular en torno al proyecto de unión latinoamericana y contención del imperialismo norteamericano han sido investigadas por Alexandra Pita González. Efectivamente, el estudio de Pita González investiga minuciosamente las redes intelectuales que se tejieron en torno a la asociación Unión Latino Americana (1925) y a la revista Renovación. Boletín de Ideas, Libros, y Revistas de la América Latina (1923) durante la década de 1920. Debe señalarse que los proyectos ideológicos, políticos y culturales de esta red de intelectuales que trabajó en pro de la unidad latinoamericana, de alguna manera, también empalmaron con algunos de los proyectos de la Revolución Mexicana. En esta tesis doctoral realizada en el Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, luego publicada como libro, su autora pone énfasis en “la conformación y trayectoria de la Unión Latino Americana, asociación de carácter antiimperialista y latinoamericanista cuya finalidad esencial era generar una opinión pública favorable a la unidad cultural, política y económica de los países de la región” 30. En la perspectiva del análisis de Pita González lo político/cultural/identitario latinoamericano asociado a una red o redes intelectuales aparece con mucha fuerza. Al retomar los estudios que sobre redes ha realizado Eduardo Devés Valdés, esta autora reafirma la idea según la cual muchos intelectuales latinoamericanos de la década de 1930 se sirvieron de las redes para difundir su trabajo, organizar equipos, crear revistas o instituciones. Para esta autora, las redes intelectuales “representan una búsqueda política e ideológica por legitimar sus puntos de vista frente a quienes detentan el poder efectivo” 31. El otro punto muy importante en el análisis de Pita González es la fuerte conexión que ella encuentra entre la creación de una revista y el apoyo que en muchos sentidos puede dar a la consolidación de una red intelectual. Este aspecto será retomado en el apartado sobre redes intelectuales y cultura.

Redes intelectuales y “generación” / intelectuales

Alejandro Estrella González, desde la teoría de las “generaciones”, discute el tradicional uso de este concepto en las ciencias sociales. En esta manera tradicional de estudiar las generaciones de intelectuales, Estrella González pone en cuestión dos asuntos: “Primero deducir de manera mecánica un determinado comportamiento social y cultural a partir de un determinante biológico.” Esto es, la edad. “Segundo, en definir de una vez y para siempre una magnitud cronológica que da cuenta del ritmo de sucesión generacional (normalmente, 15 o 30 años)” 32. Estrella González le da la vuelta a esta mirada tradicional para introducir, a partir de algunos planteamientos de Karl Mannheim sobre las “generaciones” (localización, complejo y unidad generacional), un novedoso análisis sobre tres generaciones intelectuales de mexicanos en torno a sus respectivas “ideas sobre México”: Libertad, progreso y autenticidad. Estas tres “generaciones intelectuales” actuaron y algunos de sus miembros interactuaron entre 1865 y 1925. A esta perspectiva de análisis sobre el estudio de ciertas generaciones de mexicanos y sus visiones o ideas sobre México, Estrella González introduce las nociones de “ritual de interacción y de “red”, a partir de los planteamientos de Randall Collins. En esta perspectiva Estrella González dirá con Collins que “quienes comparten determinadas experiencias y expectativas […] tienen mayor posibilidad de encontrarse y llevar a cabo rituales de interacción en los que se produzcan intercambios relevantes de ideas y emociones.” Estrella González reafirma la idea de Collins según la cual los rituales de interacción retroalimentan al grupo en tanto propician “sentido de pertenencia”, “identidad [de grupo] y una “idea de misión colectiva” 33. En el estudio de Estrella González que, como su título advierte, pone énfasis en las “generaciones filosóficas” mexicanas (1865-1925) y sus respectivas ideas guía sobre México (libertad, progreso y autenticidad), las redes intelectuales filosóficas no aparecen tan explícitamente. Sin embargo, debe señalarse que las nociones de “generación” y de “red”, metodológica y conceptualmente son muy cercanos y complementarios. Casi se pudiera decir que el que habla de “generación”, deriva en “red” y viceversa, aunque no necesariamente esto siempre es así en los que se dedican al estudio de estos conceptos sociológicos. Esta complementariedad entre “generación de intelectuales” y “redes intelectuales” aparece por ejemplo en el libro de Enrique Krauze ya referenciado, que justamente hace énfasis en la generación de los “Siete Sabios”, o de 1915, que se juntaron en torno a la promoción de la cultura entre los estudiantes universitarios a través de la fundación de la Sociedad de Conferencias y Conciertos. Esta cercanía conceptual y temática entre “generación de intelectuales” y “redes intelectuales” también aparece en ese otro estupendo libro de Susana Quintanilla que explora la generación del Ateneo de la Juventud 34. Un aspecto metodológico presente en los estudios de Krauze, Quintanilla y Estrella González es que a diferencia de los autores que trabajan redes intelectuales trasnacionales, estos tres investigadores se concentran en el estudio de generaciones (de alguna manera redes intelectuales) que operan especialmente sobre un plano nacional, México.

Redes intelectuales y cultura

Así como en nuestra binaria “redes intelectuales y proyectos políticos” se pueden perfilar diferentes líneas de investigación, lo mismo ocurre en la binaria “redes intelectuales y cultura”. Con mucha fuerza hay estudios que asocian redes intelectuales con revistas. Al estudiar el boletín Renovación. Ideas, Libros y Revistas de la América Latina (en su última etapa órgano divulgativo de la organización “Unión Latino Americana”, fundada por José Ingenieros y Alfredo Palacios), Pita González plantea que en América Latina, en la década de 1920, en un contexto notorio y notable de la emergencia en la región de todo tipo de bienes culturales, las revistas culturales tuvieron gran efervescencia: “Aunque un gran número de ellas establecían puentes entre literatura, pensamiento social y filosófico, y reflexión política, sólo un grupo reducido de publicaciones crearon una red intelectual trasnacional […].” Y pone como ejemplo al boletín Renovación que ella estudia y a la importante revista Repertorio Americano, dirigida durante una etapa por Joaquín García Monje y editada en Costa Rica 35. Algunas de las potencialidades metodológicas que Pita González destaca en las revistas y que, a la vez, permiten hacer la conexión entre estas y las redes intelectuales son las siguientes. Las revistas solían “presentarse como órganos de expresión de grupos que defendían determinada propuesta política o artística.” Además, nuestra autora señala que las revistas, en tanto “constituirse en la forma predominante de la producción y la distribución artística”, eran el nicho desde el cual “los intelectuales inmiscuidos en estas verdaderas empresas culturales buscaban expresar sus inquietudes en este medio de comunicación y, simultáneamente, encontrar un espacio que legitimara la posición política, social y cultural que deseaban alcanzar” 36. Por otra parte, Pita González encuentra que, desde la teoría de los campos de Bourdieu, las revistas constituyen un mirador desde el cual es posible “visualizar las principales tensiones del campo cultural de un periodo, puesto que al ubicarse en la intersección de los proyectos individuales y grupales muestran su capacidad de mostrarse como signo de preocupaciones estéticas, políticas y de identidad de la modernidad”. También señala nuestra autora que, en el caso latinoamericano y en el período que ella estudia, las revistas tuvieron un “carácter político militante”, a la derecha e izquierda del espectro ideológico e, igualmente, que sirvieron como plataforma de difusión y definición concreta de un grupo o partido político. Metodológicamente, Pita González también destaca que las revistas de la época articularon lo político y lo literario. Por lo que en su opinión, y citando a Fernanda Beigel, las revistas también pueden ser analizadas como un “vehículo importante para la formación de instancias culturales que favorecieron la profesionalización de la literatura” 37.

En una visión de conjunto muy “caleidoscópica” en cuanto a temas y metodologías se refiere, bajo la coordinación de Alexandra Pita González recientemente se editó un libro colectivo que fue pensado en función de estudiar las redes intelectuales en un amplio abanico de posibilidades: “[…] pensar cómo se define y se analiza una red intelectual, cuándo, por qué y quiénes la conformaron y de qué manera su existencia les permitió alcanzar un capital cultural.” Por otra parte, y con mucha insistencia en los casos de estudio que reúne esta compilación, es transversal a este libro “el determinar el papel que jugaron las revistas culturales como práctica y soporte deredes intelectuales […]”38. Este libro colectivo permite corroborar la idea de que las redes intelectuales en el espacio latinoamericano durante las décadas de 1920 y 1930 tuvieron un fuerte carácter transnacional. Igualmente que algunos de los temas más importantes que cohesionaron a estas redes fueron el antiimperialismo, el pacifismo y el discurso latinoamericanista. Dado un contexto de inestabilidad política, estas redes intelectuales, como lo muestran algunos casos de estudio presentes en este libro, en muchos casos tuvieron diferentes grados de politización. El libro también muestra que en muchos puntos de la geografía latinoamericana, pero especialmente en las ciudades capitales, las revistas efectivamente sirvieron como “pegamento” de redes intelectuales.

Dentro de la binaria “redes intelectuales y cultura”, el tema de las redes intelectuales y literatura constituye otra línea de investigación importante. De hecho, en la historiografía intelectual de América Latina, el “hombre de letras” y, ya en el siglo XX, la figura del escritor profesionalizado han sido destacados como centrales en la formación de las sociedades coloniales y poscoloniales. En este sentido, por ejemplo, un reciente libro colectivo toma como punto de partida “la idea de que la historia intelectual en Hispanoamérica, a diferencia, por ejemplo, de algunos países europeos, no se puede escribir sin tomar en cuenta el rol que los 39 escritores juegan en esa historia”. Es una línea de trabajo que está abierta a la investigación y que poco se ha reparado en ella. Es más, hay un tipo de investigaciones que, sin explicitar la relación habida entre redes intelectuales y literatura/escritores, merecen ser reseñados en tanto implícitamente el asunto de las redes está presente. Es el caso de algunas de las investigaciones de Javier Garciadiego en torno a Alfonso Reyes. Aunque en estos trabajos no necesariamente se plantea el estudio de las redes intelectuales, implícitamente ellas están gravitando en torno a la figura de Alfonso Reyes y su quehacer literario, cultural y diplomático, tanto en Europa como en América Latina. Algunos de los estudios de Garciadiego en relación a Alfonso Reyes tipifican un tipo de trabajo de redes intelectuales construidas en función de un personaje que combinaba su labor de escritor con la del diplomático y aún como mediador cultural. De acuerdo con Garciadiego, estando en Europa, Reyes estableció amistad fraternal, literaria y cultural con muchos intelectuales españoles y franceses que, en una especie de red trasnacional Europa-América, al regreso definitivo de Reyes a México en 1939, siguió operando en la consecución de diferentes objetivos. Entre ellos, la proyección y el establecimiento de un proyecto educativo y cultural que diera cabida al exilio republicano español en México. Como se sabe, tal proyecto se concretó con El Colegio de México y había iniciado con la Casa de España en México. Parte del exilio republicano español en México, con perfil académico e intelectual, se vio beneficiado por esta red intelectual con centro en Alfonso Reyes. Igualmente cuando Reyes se desempeñó como embajador en Brasil y Argentina, de nueva cuenta su quehacer literario, cultural y diplomático forjó redes intelectuales con prestantes hombres de letras y del mundo de la cultura del Río de La Plata 40.

Explícitamente Hanno Ehrlicher sí ha investigado, a partir de la publicidad que Rubén Darío se hizo a través de su literatura y de poemas aparecidos en revistas modernistas, la construcción de redes internacionales de escritores-intelectuales. En un interesante planteamiento metodológico que combina revistas literarias del movimiento modernista, el resarcimiento de la revista como soporte material de las ideas, un esbozo de las condiciones de circulación de bienes materiales de fines del siglo XIX en el contexto hispanoamericano y la noción, de nueva cuenta, de redes trasnacionales, nuestro autor analiza entonces la estrategia publicitaria de Rubén Darío en la Revista Moderna de México, con el fin, entre otros asuntos, de fortalecer las redes de la república de las letras en un marco internacional 41.

Otra arista presente en la binaria “redes intelectuales y cultura” es una línea de investigación que apunta a develar la dinámica de las redes intelectuales en función de la cooperación internacional y la diplomacia cultural. Este es el tema que Alexandra Pita González desarrolla en uno de sus libros. No obstante debe advertirse que en esta investigación las redes trasnacionales aparecen como tema colateral y no es el objetivo central del libro. Para Pita González, durante el periodo comprendido entre 1922 y 1948, muchos intelectuales a nivel internacional, incluidos los mexicanos (Alfonso Reyes, Genaro Estrada, Isidro Fabela y Jaime Torres Bodet), en un contexto muy guerrerista a nivel mundial, se involucraron y empujaron un gran proyecto político y cultural: “generar un cambio en la conciencia mundial, para abandonar el ímpetu militarista basado en los nacionalismos, e impulsar una visión internacionalista que viera en la solución pacífica por medio de la negociación un medio idóneo para resolver los problemas” 42. Dos conceptos centrales en la investigación de Pita González son “cooperación internacional” y “diplomacia cultural”. Es en relación a estos conceptos o, por momentos, mecanismos de cooperación internacional propiamente dichos, en los que en esta investigación se vislumbran algunos de los mecanismos y dinámicas en torno a redes de cooperación internacional y cultural con una característica muy importante: las redes trasnacionales que, actuando en un marco de relaciones internacionales, se superponen unas a otras 43. Otro aspecto metodológico que destaca en esta investigación es que su autora separa claramente en su análisis una tradicional forma de ver y estudiar la diplomacia de cancillería que requiere de la “confidencialidad”, de una diplomacia de carácter cultural que requiere de varias herramientas: publicidad, redes de contactos y publicaciones 44. Una perspectiva metodológica más en este libro es el estudio de ciertas instituciones de carácter cultural y político que, en el decir de Pita González, permite ver un fuerte lazo entre ellas y procesos de formación de redes intelectuales/diplomáticas. Me refiero a que nuestra autora involucra en su análisis el entramado, así como la red institucional de cooperación intelectual y cultural, a la cabeza de la cual estaba la Comisión Internacional de Cooperación Intelectual, dependiente de la Sociedad de Naciones.

Derivado de la tabla n.° 1 hay una serie de estudios que, haciendo parte de la binaria “redes intelectuales y cultura”, brevemente se mencionan, sin ahondar mucho en sus líneas de investigación, no por otro motivo que por la falta de espacio. Este grupo de investigaciones tiene como fondo común el hecho de que las “redes intelectuales” no aparecen tan explícitamente trabajadas, más bien de manera colateral e implícita. Así, por ejemplo, José Antonio Aguilar Rivera, desde la noción de “comunidades intelectuales”, explora los encuentros y desencuentros de las “comunidades intelectuales” de México y los Estados Unidos. En función de perfilar un cierto acercamiento al estudio de las redes intelectuales, Aguilar Rivera introduce la metáfora del “puente” o “puentes” que le permite dilucidar el carácter de los encuentros habidos y establecidos entre estas dos comunidades intelectuales 45. Por su parte, en un reciente libro colectivo coordinado por Aurelia Valero Pie, Los empeños de una casa. Actores y redes en los inicios de El Colegio de México, 1940-1950, se combinan algunos aspectos que remiten a las redes intelectuales. Lo institucional, en este caso El Colegio de México; algunos de los más importantes actores que contribuyeron a la forja y fortalecimiento institucional y académico de estecentro de investigación y de enseñanza universitaria; tal vez es en este punto en donde el asunto de las “redes” y solidaridades es más explícito. Y, como lo resalta la coordinadora en su introducción, El Colegio de México coadyuvó de forma destacada en el proceso de profesionalización educativa que se intensificaba en México a partir de la década de 1940 y, tanto más influyente, incidió en la autonomía de los saberes en ciencias sociales y humanidades que vivía el país en aquella década. En cuanto a las “redes”, sin adjetivo alguno, este libro colectivo integra esta dimensión del análisis social en la medida que “es en el carácter a la vez individual y colectivo de los procesos sociales [en donde] es posible comprender cómo se articulan, transforman y asientan las normas, los patrones de conducta y los mecanismos impersonales que regulan toda institución” 46.

Notas finales

Se reitera la advertencia que se hizo al inicio de este artículo en el sentido de dejar sentado que constituye un estudio historiográfico de carácter exploratorio, por lo tanto, “en construcción”, o abierto para que otra investigación precise o amplíe los tópicos estudiados en este trabajo. La resultante del objetivo general de esta investigación, según el cual se identificarían las tendencias metodológicas más importantes presentes en los estudios sobre redes intelectuales es variopinta. Estas tendencias se han agrupado en tres grandes directrices metodológicas que hemos denominado/agrupado como si fueran binarias: redes intelectuales y proyectos políticos, redes intelectuales y “generaciones” de intelectuales y, redes intelectuales y cultura. No son tendencias metodológicas fijas en tanto en muchos estudios aparecen combinadas y superpuestamente estudiadas. En cada una de estas binarias se pueden encontrar diferentes líneas de investigación. Otro rasgo presente, en esta especie de mapeo de los estudios que sobre redes intelectuales se han realizado desde México, tiene que ver que en muchos casos lo de “redes intelectuales” no aparece en estas investigaciones de una manera explícita.

En el caso de la binaria “redes intelectuales y política”, destaca que hay dos horizontes que han tenido especial atención: La Revolución Mexicana y el exilio político. La binaria redes intelectuales y cultura tiene cierto énfasis en relación con las revistas culturales y, en alguna de sus líneas de investigación, se ha estudiado un tema que poco ha aparecido en los estudios sobre redes, y que tiene que ver con el ámbito de las relaciones internacionales, la diplomacia cultural y la cooperación internacional. Otra de las aristas que presenta esta binaria es lo “institucional” que se ve reflejado en los esfuerzos individuales y colectivos que en la década de 1940 fortalecieron y acabaron de dar forma a El Colegio de México.

Queda abierta la agenda que se propuso en la introducción de este artículo en relación al estudio de las redes intelectuales que, por la falta de espacio, no se pudo completar en este texto. Una investigación que se plantee establecer un balance historiográfico sobre un campo de conocimiento específico, en este caso la historiografía sobre redes intelectuales, además de identificar las grandes líneas metodológicas (como ha sido el caso de esta investigación) así como los modelos teóricos subyacentes, si es que los hay, debe interesarse por estudiar el material empírico sobre el cual estas investigaciones han trabajado. También es importante que ponga atención en el estudio del carácter interdisciplinario de la historia de las redes intelectuales. Un último aspecto debería integrar al análisis las condiciones de enunciación del tipo de historiografía que se está analizando.

Referencias bibliográficas

  1. (). . . México: CIDE. .
  2. (). . . Buenos Aires: Katz. .
  3. (Compiler) (). . . Bernal: Universidad Nacional de Quilmes. .
  4. (). . . México: Fondo de Cultura Económica. .
  5. (). . . México: Siglo XXI Editores. .
  6. (). . . Barcelona: Hacer. .
  7. (). . . Buenos Aires: Editorial Biblos. . Tomo I Del “Ariel” de Rodó a la CEPAL (1900-1950)
  8. (). . . Valencia: Universidad de Valencia. .
  9. (). De la historia de las ideas a la historia intelectual. Historia y grafía 19
  10. , (). Publicarse como intelectual “Latino”: Rubén Darío en la Revista Moderna de México. La historia intelectual como historia literaria 35-66.
  11. (). . . México: Jus. .
  12. , (). La revista Diánoia como nexo de las redes filosóficas mexicanas. Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura 71-83.
  13. (). . . México: INEHRM. .
  14. (). . . México: INEHRM. .185-216.
  15. (). . . México: INEHRM. .251-274.
  16. (). . . México: INEHRM. .275-280.
  17. (Compiler), (Compiler) (). . . México: El Colegio de México. .
  18. (). . . México: UAM-C / Juan Pablos Editor. .
  19. , (). Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes. Campo literario y red intelectual en América Latina. Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura 85-100.
  20. (). . . Caracas: Fondo Editorial La Nave Va. .
  21. (). . . México: Vuelta. .
  22. (). . . México: Siglo XXI Editores. .
  23. (). . . México: Siglo XXI Editores. .
  24. (). . . Cali: Universidad del Valle. .
  25. (). . . México: Ediciones Era. .
  26. (). . . Argentina: LibrosEnRed. .
  27. (). . . Argentina: Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. .
  28. (). Reforma desde el sur, revolución desde el norte. El Primer Congreso Internacional de Estudiantes, 1921. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México 47
  29. (). . . México: Fondo de Cultura Económica. .23-44. (Un estudio sobre las formas del discurso político)
  30. (). La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX
  31. (). . . Buenos Aires: Siglo XXI Editores. .
  32. (Compiler) (). . . México: Universidad de Colima / Miguel Ángel Porrúa. .
  33. (Compiler) (). . . México: Universidad de Colima / Miguel Ángel Porrúa. .5-23.
  34. (). . . México: Universidad de Colima / Secretaría de Relaciones Exteriores. .
  35. , (). Revistas culturales y redes intelectuales una aproximación metodológica. Temas de Nuestra América 54
  36. (). . . México: El Colegio de México/ Universidad de Colima,. .
  37. (). . . México: Tusquets Editores. .
  38. (). . . Montevideo: Arca. .
  39. (). . . México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt. .
  40. , (). . . México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt. .9-14.
  41. (). . , ed. . México: El Colegio de México. .
  42. (). . , ed. . México: El Colegio de México. .11-29.
  43. (). Las redes intelectuales de la solidaridad latinoamericana: José Ingenieros y Alfredo Palacios frente a la Revolución Mexicana. Revista Mexicana de Sociología 58(4)
Forma de citar este artículo: Granados, Aimer. “Las Redes Intelectuales Latinoamericanas en perspectiva historiográfica: una mirada desde México”. Historia y Espacio, vol. 13, n° 49 (2017): 63 – 95.
François Dosse, La marcha de las ideas. Historia de los intelectuales, historia intelectual (Valencia: Universidad de Valencia, 2007), 14.
José Elías Palti, “Introducción. El malestar y la búsqueda: más allá de la historia de “ideas”, en La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México: Fondo de Cultura Económica, 2005), 23.
Carlos Altamirano, “Introducción General”, en Historia de los intelectuales en América Latina (Buenos Aires: Katz, 2008, volumen I), 14.
Altamirano, “Introducción general” 14.
Ibíd., 11. De hecho, en el volumen II de esta Historia de los intelectuales en América Latina se incluye un apartado sobre “Trayectos y redes intelectuales”. En cuanto a otras historiografías nacionales que han avanzado hacia una nueva historia intelectual, refiero el caso de la Argentina en donde, entre muchos otros investigadores, Paula Bruno, Martín Bergel, Jorge Myers y José Elías Palti, desde diferentes perspectivas metodológicas, han realizado interesantes estudios a la historia intelectual argentina. También en Colombia hay un importante grupo de investigadores interesados en develar la historia intelectual colombiana. Menciono tres ejemplos: Gilberto Loaiza, Ricardo Arias y Renán Silva. En Chile, los estudios de Eduardo Devés Valdés y de Bernardo Subercaseaux han realizado importantes aportes. En el caso de Subercaseaux, sus tres tomos sobre la Historia de las ideas y de la cultura en Chile ofrecen una visión general sobre ideas, intelectuales y vida intelectual.
Un recuento muy general sobre los desarrollos de la historia intelectual, con referencias a Europa y América Latina, puede leerse en Aimer Granados y Carlos Marichal, “Introducción”, en Construcción de las identidades latinoamericanas. Ensayos de historia intelectual siglos XIX y XX, compiladores Aimer Granados y Carlos Marichal (Cd. de México: El Colegio de México, 2009). José Elías Palti ha sido un autor muy significativo para el desarrollo de algunas de las maneras de hacer historia intelectual en América Latina, particularmente las formas del discurso político. Además, Palti ha incorporado en sus investigaciones una preocupación crítica frente al cambio que va de la historia de las ideas a la historia intelectual. En relación con esta preocupación, otro de sus intereses temáticos y de reflexión metodológica ha sido la recepción de ideas en América Latina. Dos de sus textos claves en perspectiva de la historia intelectual son, José Elías Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (Cd. de México: Fondo de Cultura Económica, 2005). José Elías Palti, El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado (Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2007). Por otra parte, la obra dirigida por Carlos Altamirano, dos tomos, Historia de los intelectuales en América Latina (Buenos Aires: Katz, 2008 y 2010), ofrece un mapeo muy interesante de temáticas, referentes teóricos y prácticas metodológicas de la historia intelectual que actualmente se desarrolla en el continente. Los tres congresos sobre historia intelectual de América Latina que hasta la fecha se han celebrado, (Medellín, 2012; Buenos Aires, 2014 y Cd. de México, 2016), muestran los avances de este campo de conocimiento en nuestro medio. Ni qué decir de los esfuerzos grupales e individuales (algunas revistas, muchas publicaciones de libros sobre historia intelectual, muy poquitos centros y grupos de investigación y un creciente número de estudiantes de pregrado y posgrado que hacen sus tesis en historia intelectual), que también dan cuenta de un ascenso notable de la historia intelectual en América Latina.
James D. Cockcroft, Precursores intelectuales de la revolución mexicana (México: Siglo XXI Editores, 1971), 11.
Enrique Krauze, Caudillos culturales en la Revolución mexicana (México: Siglo XXI Editores, 1976), 18.
Roderic A. Camp, Los intelectuales y el Estado en el México del siglo XX (México: Fondo de Cultura Económica, 1985), p. 14. Otro autor que también abrió brecha historiográfica en México en lo que va de la historia de las ideas a la historia intelectual es Charles A. Hale. Sus dos tomos sobre el liberalismo mexicano del siglo XIX, así como sus muchos artículos sobre historia de las ideas de México y América Latina, constituyen reflexiones que permiten ver una especie de transición entre la práctica de la historia de las ideas hacia la historia intelectual. Quizás en donde esta circunstancia metodológica es más visible sea en su investigación sobre el liberalismo mexicano de fines del siglo XIX. Charle Hale, Transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX (México: Vuelta, 1991), Charle Hale, El liberalismo mexicano en la época de Mora (1821-1853) (México: siglo XXI Editores, 1972).
Algunos espacios de estas sociabilidades, para el caso de Buenos Aires durante el período comprendido entre 1860-1930, han sido estudiados en un libro colectivo coordinado por Paula Bruno, Sociabilidades y vida cultural. Buenos Aires, 1860-1930 (Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2014).
Un ejemplo de cómo una revista articuló un proyecto cultural, político y de identidad continental es el estudio de Alexandra Pita, La Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Redes intelectuales y revistas culturales en la década de 1920 (México: El Colegio de México / Universidad de Colima, 2009).
Una mirada variopinta sobre cómo algunas revistas se articulan con redes intelectuales, con proyectos políticos, sociales y culturales, se puede ver en la compilación de Aimer Granados, Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura (México: UAM-Cuajimalpa / Juan Pablos Editor, 2012).
Alexandra Pita González y María del Carmen Grillo, “Revistas culturales y redes intelectuales: una aproximación metodológica”, en Temas de Nuestra América, n.° 54 (julio-diciembre, 2013).
En mucho, esta es la perspectiva que sigue Randall Collins, Sociología de las filosofías: una teoría global del cambio intelectual (Barcelona: Hacer, 2005).
Eduardo Devés Valdés, El pensamiento latinoamericano en el siglo XX. Entre la modernización y la identidad. Tomo I Del “Ariel” de Rodó a la CEPAL (1900-1950) (Buenos Aires: Editorial Biblos / Centro de investigaciones Diego Barros Arana, 2000), 163. La figura de un “maestro” como aglutinante o en torno al cual se congregan otros personajes del mundo intelectual ha dado para plantear una especie de modelo de red intelectual que, justamente, llama la atención sobre la centralidad de un personaje en una red intelectual. Metodológicamente refiriéndose a esta situación, Collins, por ejemplo, plantea la noción de “Guías de grupo”. Collins, Sociología de las filosofías, 4.
Devés, El pensamiento latinoamericano, 168.
Ibíd, 173
Eduardo Devés Valdés, Pensamiento periférico. Asia, África. América Latina, Eurasia y algo más. Una tesis interpretativa global (Buenos Aires: CLACSO, IDEA, USACHI, 2014. URL: http://es.scribd.com/doc/139458111/Eduardo-Deves-Valdes-Pensamiento-periferico-2012 (09-01-2016). También véase Eduardo Devés Valdés, “Las redes de la intelectualidad periférica entre 1920 y 1940: intento de una cartografía y de un planteamiento teórico”, coordinador Aimer Granados, Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura (México: UAM-Cuajimalpa / Juan Pablos Editores, 2012).
Un año más tarde este autor amplió su análisis sobre la proyección de la Revolución Mexicana en el Río de La Plata. Pablo Yankelevich, Miradas australes. Propaganda, cabildeo y proyección de la revolución mexicana en Río de La Plata (México: INEHRM / SRE, 1997).
Pablo Yankelevich, “Las redes intelectuales de la solidaridad latinoamericana: José Ingenieros y Alfredo Palacios frente a la Revolución Mexicana”, Revista Mexicana de Sociología 58, n.° 4 (Oct.-Dic. 1996): 128.
Claudio Lomnitz, El regreso del camarada Ricardo Flores Magón (México: Ediciones Era, 2016), 51.
Lomnitz, El regreso del camarada, 51.
Ibíd., 50.
Ibíd., p. 24.
Ricardo Melgar Bao, Redes e imaginario del exilio en México y América Latina: 1934-1940 (Argentina: LibrosEnRed, 2003). En relación con este libro cabe señalar que, aunque no fue editado en México, sino en la Argentina, se está considerando en este ensayo historiográfico dada su importancia y contribución al estudio de las redes intelectuales latinoamericanas. También porque el escenario estudiado es el exilio aprista y sus redes en México. Esta referencia bibliográfica no se incluyó en la tabla n.° 1 por no tener pie de imprenta mexicano. Por otra parte, es importante indicar que justo una década después del surgimiento de este libro, Melgar Bao lo complementó con otro estudio referente al exilio político en México y sus “redes intelectuales” trasnacionales. También editado en la Argentina, nos referimos al estudio titulado Haya de la Torre y Julio Antonio Mella en México. El exilio y sus querellas, 1928 (Argentina: Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2013).
Melgar, Redes e imaginario, 13.
Ibíd, p. 12.
Ibíd, p. 13
Alexandra Pita González, La Unión Latino Americana y el Boletín Renovación. Redes intelectuales y revistas culturales en la década de 1920 (México: El Colegio de México / Universidad de Colima, 2009), 15.
Pita, La Unión, 25. En la tesitura de trabajos que vinculan la proyección de una red intelectual con lo político, también se pueden señalar los trabajos de Fabio Moraga en torno a las redes estudiantiles de las décadas de 1920 y 1930, en mucho estructuradas en torno a los congresos estudiantiles organizados en diferentes puntos de la geografía latinoamericana. Fabio Moraga, “Reforma desde el sur, revolución desde el norte. El Primer Congreso Internacional de Estudiantes, 1921”, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n.° 47 (2014).
Alejandro Estrella González, Libertad, progreso y autenticidad. Ideas sobre México a través de las generaciones filosóficas (1865-1925) (México: Jus, 2014), 18-19.
Ibid, 22.
Susana Quintanilla, La juventud del Ateneo de México. De Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes a José Vasconcelos y Martín Luis Guzmán (México: Tusquets Editores, 2008).
Pita, La Unión, 15.
Ibíd, 23. Jean-François Sirinelli ha calificado a las revistas como “estructuras elementales de la sociabilidad” entre los intelectuales. Citado por François Dosse, “De la historia de las ideas a la historia intelectual”, Historia y grafía, N.° 19 (2002), 186. Por su parte, Dosse, refiriéndose a las revistas, ha señalado que las concibe como “parajes muy preciados para analizar la evolución de las ideas en tanto que lugares de fermentación intelectual y de relaciones afectivas”, Ibíd.
Pita, La Unión, p. 23. De acuerdo con nuestra base de datos (tabla n.° 1), se colige que otros autores se han preguntado, han investigado y estudiado la estrecha relación existente entre las redes intelectuales y las revistas. Véase por ejemplo, Alejandro Estrella González, “La revista Diánoia como nexo de las redes filosóficas mexicanas”, en Las revistas en la historia intelectual de América Latina: redes, política, sociedad y cultura, coordinador Aimer Granados (México: UAM-C / Juan Pablos Editor, 2012). También en este tomo véase el trabajo de Aimer Granados, “Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes. Campo literario y red intelectual en América Latina”.
Alexandra Pita González, “Introducción”, en Redes transnacionales en América Latina durante la entreguerra, coordinadora Alexandra Pita González (México: Universidad de Colima / Miguel Ángel Porrúa, 2016), 6.
Friedhelm Schmidt-Welle, “Introducción: La historia intelectual como historia literaria”, en La historia intelectual como historia literaria, coordinador Friedhelm Schmidt-Welle (México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt, 2014), 9. Como se sabe este es uno de los planteamientos centrales de Ángel Rama en La ciudad letrada (Montevideo: Arca, 1998). También véase Rafael Gutiérrez Girardot, El intelectual y la historia (Caracas: Fondo Editorial La Nave Va, 2001). Otro referente importante es Gilberto Loaiza, Poder letrado. Ensayos sobre historia intelectual de Colombia, siglos XIX y XX (Cali: Universidad del Valle, 2014.
Javier Garciadiego “Cosmopolitismo diplomático y universalismo literario”, “Alfonso Reyes, embajador en Argentina”, “Destinos compartidos: Alfonso Reyes y los intelectuales republicanos emigrados a México”, en Cultura y política en el México posrevolucionario (México: INEHRM, 2006).
Hanno Ehrlicher, “Publicarse como intelectual “Latino”: Rubén Darío en la Revista Moderna de México”, en La historia intelectual como historia literaria, coordinador Friedhelm Schmidt-Welle (México: El Colegio de México / Cátedra Guillermo y Alejandro von Humboldt, 2014).
Alexandra Pita González, Educar para la paz. México y la Cooperación Intelectual Internacional, 1922-1948 (México: Universidad de Colima / Secretaría de Relaciones Exteriores, 2014), 12.
Pita, Educar, 15.
Ibíd., p. 23
José Antonio Aguilar Rivera, La sombra de Ulises. Ensayos sobre intelectuales mexicanos y norteamericanos (México: CIDE, 1998).
Aurelia Valero Pie, “Introducción”, en Los empeños de una casa. Actores y redes en los inicios de El Colegio de México, 1940–1950 (México: El Colegio de México, 2015), 26.