Huhle, Teresa. Bevölkerung, Fertilität und Familienplanung in Kolumbien. Eine transnationale Wissensgeschichte im Kalten Krieg (Bielefeld: Transcript, 2017), 358 p.

  • Sven Schuster

Resumen

En Colombia, todavía son escasos los estudios que se dedican a investigar temas relacionados con planeación familiar y demografía en una perspectiva transnacional. Como indica la historiadora Teresa Huhle en la introducción de su libro titulado Bevölkerung, Fertilität und Familienplanung in Kolumbien. Eine transnationale Wissensgeschichte im Kalten Krieg (en castellano: “Población, fertilidad y planeación familiar en Colombia. Una historia transnacional del conocimiento en la Guerra Fría”), la mayoría de trabajos dedicados a esta temática usan el Estado-nación como marco analítico y, frecuentemente, son escritos por médicos y funcionarios participantes de los programas de control de natalidad de los años 60. Lo anterior hace que muchos de estos estudios no solo sufran el sesgo del nacionalismo metodológico y oculten los numerosos vínculos demostrables que existían con expertos y entidades de otros países, sino también que prolifere un número para nada despreciable de estudios institucionales y poco críticos.

Biografía del Autor

Sven Schuster

Profesor asociado del programa de Historia de la Universidad del Rosario. Doctorado en Historia de América Latina de la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt (Alemania). Correo electrónico: svenb.schuster@urosario.edu.co

Publicado
2018-06-04
Como citar
SCHUSTER, Sven. Huhle, Teresa. Bevölkerung, Fertilität und Familienplanung in Kolumbien. Eine transnationale Wissensgeschichte im Kalten Krieg (Bielefeld: Transcript, 2017), 358 p.. Historia y Espacio, [S.l.], v. 14, n. 50, jun. 2018. ISSN 2357-6448. Disponible en: <http://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/6558>. Fecha de acceso: 21 ago. 2018
Sección
Reseñas

En Colombia, todavía son escasos los estudios que se dedican a investigar temas relacionados con planeación familiar y demografía en una perspectiva transnacional. Como indica la historiadora Teresa Huhle en la introducción de su libro titulado Bevölkerung, Fertilität und Familienplanung in Kolumbien. Eine transnationale Wissensgeschichte im Kalten Krieg (en castellano: “Población, fertilidad y planeación familiar en Colombia. Una historia transnacional del conocimiento en la Guerra Fría”), la mayoría de trabajos dedicados a esta temática usan el Estado-nación como marco analítico y, frecuentemente, son escritos por médicos y funcionarios participantes de los programas de control de natalidad de los años 60. Lo anterior hace que muchos de estos estudios no solo sufran el sesgo del nacionalismo metodológico y oculten los numerosos vínculos demostrables que existían con expertos y entidades de otros países, sino también que prolifere un número para nada despreciable de estudios institucionales y poco críticos (pp. 44-49).

Tomando distancia de tales enfoques, el libro de Huhle arroja nuevas luces sobre el tema en cuestión, aprovechando perspectivas provenientes de la historia transnacional y de los estudios de la ciencia. Se trata de la versión reelaborada de una tesis de doctorado, que fue entregada en 2015 en la Universidad de Bremen, Alemania. De antemano, quisiera destacar que se trata de uno de los trabajos más interesantes y originales que se han escrito en la academia alemana sobre Colombia en los últimos años. Aunque el número de tesis de doctorado sobre Colombia ha crecido notablemente en ese país durante la última década, la gran mayoría de lo que se ha producido en Ciencias Sociales y Humanas se enfoca en el conflicto armado y el proceso de paz. En este sentido, el estudio de Huhle presenta perspectivas nuevas y refrescantes en ambos contextos académicos.

En términos generales, la autora busca responder por qué Colombia fue un escenario tan importante para la implementación de nuevas técnicas de planeación familiar durante los primeros gobiernos del Frente Nacional. Para abordar el interrogante, se concentra en actores e instituciones de Estados Unidos y Colombia desde finales de los años 50 hasta inicios de los 70. Así, queda claro que el auge de la teoría de la transición demográfica, como fue formulada y ampliamente aceptada en la época posguerra, tuvo fuertes repercusiones en la política exterior de Estados Unidos (pp. 56-71). Después de la Revolución Cubana, Colombia figuraba como uno de los países más importantes dentro de la Alianza para el Progreso. De hecho, en su calidad de “país modelo”, los tecnócratas en los gobiernos de Kennedy (1961-1963) y Johnson (1963-1969) pensaron que por medio de ambiciosos programas sociales y económicos se podría evitar una “segunda Cuba” en Latinoamérica. Colombia -un país con grave desigualdad social y, además, marcado por las numerosas líneas de conflicto que dejó La Violencia en las zonas rurales- fue entonces escogido para mostrar al resto del continente que un país más justo y más democrático sería posible por medio de reformas, además de la ayuda generosa del Tío Sam. Como parte del paquete de reformas implementado desde inicios de los años 60, el control de natalidad -por medio de campañas de salud pública, intercambio de saberes médicos y demográficos, así como la distribución de diferentes métodos anticonceptivos- fue considerado clave para el éxito del programa desarrollista; los demógrafos estadounidenses diagnosticaron un crecimiento tan acelerado de la población colombiana que, según ellos, un desarrollo integral -basado en las teorías de la modernización de la época- solo sería posible si la tasa de natalidad bajaba considerablemente (pp. 71-81; 116-121).

Como muestra Huhle en el primer capítulo del libro, los adeptos norteamericanos de la teoría de la transición demográfica temían que los países del llamado “Tercer Mundo” no fueran capaces de evidenciar un desarrollo comparable a los países del Primer Mundo (pp. 55-113). En cuanto estos últimos habían logrado reducir su crecimiento demográfico en varias fases -pasando por la reducción “inevitable” de las tasas de natalidad y mortalidad- en los países “subdesarrollados” solo se reduciría la tasa de mortalidad, llevando a lo que se conocía en la época como la “bomba poblacional”. Aparte de la falta de métodos de control de natalidad, los demógrafos norteamericanos también identificaron algunos factores culturales como los causantes de este fenómeno preocupante. Desde el inicio, se trataba de una perspectiva que veía la creciente sobrepoblación del Tercer Mundo como un problema para la estabilidad política de Occidente, ya que en el contexto de la Guerra Fría las poblaciones inmensas de Latinoamérica, África y Asia fueron consideradas potencialmente abiertas a ideas comunistas. Además, se observa claramente cómo el campo científico de la demografía se constituyó de manera transnacional. Así, los principales demógrafos de la época realizaron estudios empíricos en varias partes del mundo y crearon redes profesionales transnacionales, financiadas tanto con dinero público como por instituciones privadas, como las fundaciones Ford y Rockefeller (pp. 63-68).

Después de esbozar el desarrollo de la disciplina de la demografía y el fortalecimiento de la teoría de la transición demográfica, Huhle dedica el siguiente capítulo a analizar la creación de instituciones correspondientes en Colombia (pp. 115-166). En este capítulo el enfoque está en la circulación de saberes en espacios transnacionales, en los actores de Estados Unidos y Colombia, así como en la recepción o, más bien, apropiación de las nuevas teorías demográficas y las prácticas de control de natalidad en Bogotá, Medellín y Cali. En los siguientes dos capítulos sobre la producción y circulación de la fertilidad en Colombia y los cambios en las relaciones de género a partir de las campañas de control de natalidad y su implementación, se describen las múltiples tensiones entre los organizadores colombianos y los financiadores estadounidenses; pero incluso entre el personal colombiano y los grupos destinatarios, o sea, mayoritariamente mujeres en zonas rurales (pp. 167-260).

Debido a la localización de mayores fuentes primarias en Estados Unidos, sabemos más sobre la perspectiva y las esperanzas de los organizadores de las campañas, en especial sobre su gran mentor, el demógrafo J. Mayone Stycos. Sin embargo, a partir de una lectura entre líneas de muchos documentos oficiales, fuentes de prensa, archivos privados o archivos de los centros médicos encargados de la implementación del programa, también se escuchan las voces de los actores colombianos y, en algunos casos, de la población afectada. Una de las fuentes más consultadas en estos capítulos, son las diferentes encuestas utilizadas para saber más sobre el comportamiento reproductivo, la sexualidad y los métodos anticonceptivos usados por los colombianos; todo con el fin de dar con las causas de la alta tasa de natalidad, así como de encontrar soluciones al “problema demográfico”. Ahí, tenemos el ejemplo de mujeres que se negaron a responder las encuestas pensando que las entrevistadoras fueran “agentes de la CIA”. También están los ejemplos de resistencia por parte de la Iglesia Católica y de grupos de izquierda en las universidades, para quienes las campañas y encuestas subvirtieron la moral o simplemente representaron manifestaciones del imperialismo norteamericano (pp. 137-138; 188-195; 246-247; 300-303). Finalmente, se analizan las diversas tensiones entre médicos y científicos sociales norteamericanos y colombianos en el contexto de la campaña. Queda claro entonces, que los responsables norteamericanos en muchos casos tuvieron una actitud condescendiente y paternalista hacia el personal colombiano, aunque se hicieron grandes esfuerzos para encubrir tales actitudes (pp. 142-143; 162-164; 177-183; 275-277; 313-314). En general, todos los capítulos hacen hincapié en este tipo de asimetrías y la falta de comprensión de las realidades culturales y sociales en ambos lados. Esto, sumado a la perdida de vigencia del paradigma de la teoría de la transición demográfica a inicios de los años 70, explica por qué estos programas e instituciones desaparecieron en los 70 en Colombia, mientras se mantienen hasta hoy en Estados Unidos, aunque su relevancia se haya disminuido.

El libro cierra con un estudio de caso concreto del municipio de Candelaria, en las afueras de Cali (pp. 261-304). Con este ejemplo, la autora muestra que la estrategia del community development tenía como objetivo abarcar poblaciones enteras en los programas de control de natalidad, incluyendo residentes locales que servían como multiplicadores y mostraban a su vez un verdadero interés por los problemas de su entorno social. Al igual que en los dos capítulos anteriores, los estudios y cuestionarios no son analizados en términos puramente metodológicos, sino más bien para como insumos para detectar los diferentes juicios de valor y normas formuladas a priori incluidas en ellos. De manera que estas herramientas no eran nada inocentes, ya que mostraron fuertes sesgos metodológicos e incluso llegarían a incluir preguntas sugestivas. No obstante, los diseñadores de tales cuestionarios estaban muy conscientes acerca de estos sesgos, pero aun así los defendían, alegando que contribuían a la concientización de las personas (pp. 183-192).

A pesar de los alcances de este trabajo, también hay algunos puntos críticos, o, mejor dicho, aspectos que se podrían desarrollar mejor. Para empezar, el libro ofrece poco contexto histórico, tanto para la situación política durante la Violencia tardía en el campo, las realidades socioeconómicas de grandes partes de la población colombiana y los datos de salud pública, como sobre la cultura y la autoimagen de la naciente clase media en las grandes ciudades en los albores del Frente Nacional. En general, para un lector no especialista, se entra demasiado rápido en los debates relacionados con la demografía y su aplicación en Colombia. Como la Guerra Fría forma el marco de todo lo analizado en el libro, e incluso aparece en el título, también habría sido bueno ahondar un poco más en las relaciones y realidades geopolíticas de la época, que no solo incluyen a Estados Unidos. El enfoque en dicho país se explica por su protagonismo incuestionable en los procesos estudiados, sobre todo en la época de la Alianza para el Progreso. Sin embargo, quedarían por explorar actores de otros países, organizaciones internacionales, empresas multinacionales (p. ej. del sector farmacéutico), etc. Además, en un futuro trabajo más amplio se podrían incluir más archivos locales y regionales de Colombia, para dar así mayor voz a los expertos colombianos y los grupos destinatarios de las campañas de planeación familiar.

Aun así, el aporte de información nueva sobre la temática, y sobre todo por la perspectiva transnacional escogida, hacen del estudio de Huhle un resultado valioso y convincente tanto en la forma de la argumentación como en el manejo de fuentes. Es una importante contribución a la historia social, así como a la historia de la ciencia y del conocimiento en Colombia. Por lo tanto, sería altamente deseable que se publicaran las partes más relevantes del texto en castellano o, mejor aún, que se tradujera el libro completo.