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El compromiso social de la geografía, como ciencia que estudia el espacio, es crear el conocimiento que le permita a cada ser humano saber el lugar que ocupa en la Tierra. El saber que cada persona tiene acerca del territorio que construye y del que hace parte, de su tierra, nace de la experiencia cotidiana a través de la cual se relaciona con el entorno, creando y motivando vínculos estrechos, que constantemente se reafirman en la condición de hacedores de su lugar. La experiencia de las relaciones sociales que se establecen para hacer el lugar han sido expresadas y exaltadas por las seres humanos a través de sus producciones culturales, entre estas sobresale la literatura y si se prefiere, la literatura realista, regionalista y costumbrista como documento privilegiado de expresión y representación de un espacio y tiempo determinados. Darle nombre a un lugar por afecto u odio (topofilia y topofobia, respectivamente) es una consecuencia lógica de los procesos de apropiación y significación que una persona o comunidad ha tenido en relación con un espacio determinado.

Buitrago Bermúdez, O. (2021). Geografía histórica: Por la genética del espacio. Historia Y Espacio, 3(29). Recuperado a partir de https://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/11265 (Original work published 5 de mayo de 2021)